viernes, 11 de julio de 2008

EL PONY QUE QUERIA SER UNICORNIO



Había un pony que quería ser unicornio. El pequeño pony llamado Juan esperaba impaciente la Navidad ¿ sabéis porque ? ¿no? Pues yo os diré por qué, porque esperaba que pudiera convertirse en unicornio aunque también quería una consola. Los demás ponys pedían juguetes como muñecas, consolas y cosas así. Pero el quería ser un precioso animal, ese era su sueño. Todos decían que era una tontería, pero el decía que no, que tendrían envidia, pero no le creían así que el se puso triste porque se reían de el, se puso a pensar a ver si era una tontería pero razonó y dijo que no, que cada uno tiene su sueño y se fue a su cama pensando que como sería si fuera un pony. Al día siguiente era Navidad, el se puso tan contento que se desmayó y no pudo salir pero como la Navidad contiene felicidad se puso bueno en un abrir y cerrar los ojos y quiso salir a jugar con sus amigos y cuando era muy tarde se fue la electricidad y no había leña y se fueron a casa de sus abuelos, allí había una fiesta donde estaban: sus tíos, sus tías, sus primos, sus primas, sus amigos/as . Allí si había luz y se respiraba felicidad, era genial, había chuches, canapes y muchas más cosas. Jugaban a un juego ahora no recuerdo su nombre os voy a contar en que consiste: escribes los nombres de todos en unos papeles y los pones en un sombrero y metes la mano en el sombrero y sacas un papel con el nobre de una persona, a esa persona tienes que regalarle un regalo ¡ahhh! Ahora me acuerdo se llama amigo invisible. En la casa de los abuelos había muchísimas habitaciones así que todos se podían quedar en la noche estaba pasando algo rarísimo en la habitación del pequeño Juan se estaba haciendo mucho más grande y tenia alas y un cuerno en la frente creo que se estaba convirtiendo en un unicornio. Nadie se lo podía creer, ya no era el pequeño Juan, era un unicornio, todos sus amigos querían ser como el así que las próximas Navidades se pedirían lo mismo y así fue como todos ponys se pedirían lo mismo y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Alegría, 8 años